Autonomía
La Red funciona con independencia política en sus formas de participación y toma de decisiones ante cualquier expresión estatal o partidaria y ante cualquier expresión económica, política, social, cultural y religiosa.
Sus integrantes (personas y organizaciones) participan dentro de la Red de forma voluntaria e independiente de acuerdo a sus intereses individuales y/o colectivos. La autonomía que gozan las integrantes de la Red se ejerce sobre la base del respeto mutuo, la tolerancia, la diversidad, el compromiso, la responsabilidad y la coordinación entre sí.
Diversidad
La Red funciona como un espacio que aglutina a una diversidad de mujeres con identidades, intereses, condiciones, posiciones y necesidades diferentes que comparten una misión común.
El reconocimiento y respeto a las diferencias deben apuntar hacia la realización de acciones y propuestas comunes, enriquecidas con las múltiples experiencias y capacidades de sus integrantes.
La base de la unión en la diversidad está en la lucha contra toda forma de violencia contra las mujeres en la promoción y defensa de los derechos de las humanas.
Este principio incluye el reconocimiento de las desigualdades que las diferencias generan, y la Red está comprometida a abordar éstas en su seno, en búsqueda de su solución. El respeto a la diversidad propicia la socialización de los intereses particulares, el reconocimiento y apoyo a los diferentes liderazgos y la necesidad de un constante conocimiento y reconocimiento mutuo.
La diversidad entre las integrantes de la Red no constituye un obstáculo en el cumplimiento de la misión que ésta se ha propuesto; por el contrario, la unidad de acción en la diversidad facilita y enriquece la eficiencia y eficacia en el trabajo de la Red.
Participación
La Red aglutina, reconoce y promueve diferentes formas de participación. Como espacio participativo, genera condiciones accesibles y oportunas de comunicación e información para el involucramiento equitativo de todas en la definición de temas, toma de decisiones, ejecución de planes de trabajo, tanto en lo local, como en lo nacional; en lo individual como en lo colectivo. Contempla acciones para superar los obstáculos que limitan la plena participación de mujeres con discapacidad, jóvenes y de zonas geográficas alejadas.
A su vez, la participación es el compromiso básico de cada integrante para aportar, de forma voluntaria y de acuerdo a sus intereses individuales y colectivos, en las acciones, espacios y propuestas de la Red. Además de la voluntad y la presencia requiere de iniciativas para ejecutar y compartir el trabajo conjunto. Todas las formas de participación necesitan su propio espacio y sus respectivos conocimientos y visibilización.
Esto propicia el ejercicio solidario y democrático de hacer política; el empoderamiento individual y colectivo; el enriquecimiento de conocimientos, experiencias y capacidades; la socialización de la información; así como la apropiación y pertenencia de los temas, decisiones y trabajo de la Red.
Coordinación
La Red es la coordinación y la suma de esfuerzos entre sus integrantes, al interior de sus espacios de trabajo y entre cada espacio de trabajo (incluyendo local y nacional), y está abierta a coordinaciones externas.
La coordinación es la organización y visibilización del trabajo conjunto a diferentes niveles, a fin de obtener los resultados e impactos esperados. Está dirigida a no duplicar esfuerzos, optimizar el uso de los recursos y aportes, agilizar el trabajo, evitar la dispersión, ampliar la cobertura de incidencia e impacto, facilitar la comunicación y promover la participación.
La coordinación requiere voluntad de participación, tanto como capacidad de comunicación, de tolerancia y de negociación. El ejercicio de la coordinación requiere del reconocimiento de los diversos liderazgos y aportes, además del equilibrio entre las decisiones administrativas y las decisiones políticas.
Horizontalidad
La horizontalidad significa estimular y reconocer la equidad en la participación, así como estimular y reconocer los diversos liderazgos. Promueve la comunicación, la coordinación del trabajo, la solidaridad, la confianza política, el intercambio de poderes y saberes y la construcción de consensos.
A su vez, la horizontalidad fortalece los liderazgos y decisiones colectivas y, por lo tanto, es incompatible con el caudillismo, amiguismo y argollismo. La horizontalidad evita la centralización. Su actitud propicia actitudes ajenas a la indiferencia, a la no participación, o que afecten la operativización del trabajo.
La horizontalidad promueve el ejercicio del poder compartido, los liderazgos colectivos, individuales y diversos, así como las prácticas de participación y responsabilidad democráticas, entre las cuales se encuentra la rotatividad, la cual consiste en moverse, circular o pasar periódicamente por diferentes cargos, funciones, responsabilidades y aportes, sin que con ello se afecte negativamente el trabajo. De ese modo se facilita el acceso abierto al ejercicio del liderazgo y se garantiza la igualdad de oportunidades.